Un señor de 40 años camina a lo largo de un estacionamiento de la mano de su hijo de escasos 3 años y 4 meses y su mujer, es una tarde nublada y con el cielo a punto de desbordarse sobre la Ciudad de México, visita por segunda ocasión en su vida el teatro ferrocarrilero, se trata de la asistencia a un evento familiar pero durante todo el evento nuestro protagonista no deja de voltear la mirada al techo, a las butacas del fondo, el escenario, el PA de sala, el cuarto de control, no puede ocultar en su mirada los recuerdos de su yo de hace 25 años que entró por primera vez a ese recinto con el pretexto de  presenciar un evento que cambiaría su vida para siempre, era un concierto de la gira de presentación del RE de Café Tacvba.

Corría el año 1994, un joven de clase social media-baja, originario de Veracruz radicado en el entonces aún Distrito Federal, cursaba la secundaria de manera solitaria, su grupo de amigos siempre fue más local, de su barrio pues, con ellos se divertía mucho y disfrutaba de la música de aquellos ayeres.

Eran tiempos de la implementación del neoliberalismo de Salinas de Gortari, todos éramos millonarios y medianamente alcanzaba para todo, al menos eso pensábamos, un día este joven al que llamaremos ‘N’ a los escasos 14 años de edad, entró a una tienda de discos decidido a comprar un KCT, caja de cartón reciclado, armable, y con un arte muy sui generis poco entendido en esos entonces. El KCT contenía 20 tracks, demasiados para cómo se escuchaban antes los KCTs, cada uno con un ritmo distinto entre sí, pero que amarraban en su totalidad de una manera cuasi mágica retratando el pasado y el presente de México, RE se llama el disco.

‘N’ crece de la mano de Café Tacvba y retratando en su mente e historia miles de aventuras que llevan por banda sonora muchas canciones del café más grande de México.

Recorridos por la discografía de Café Tacvba nos llevan a momentos muy dispares de la misma banda, al momento de crecer ‘N’ logra un desprendimiento con cada nuevo material que libera el grupo originario de ciudad satélite, al grado de caer en el cliché mencionando en múltiples reuniones con amigos “Me gustaban más cuando nadie los conocía”.

El desprendimiento fue doloroso pues ‘N’ ahora ya más adulto aferrándose a esos recuerdos sigue adquiriendo las grabaciones de esta agrupación como todo México con la firme esperanza de escuchar algo como en aquel lejano 1994.

 25 años después en este 2019, nuestro protagonista siendo ahora ya todo un adulto padre de familia se da a la labor de tomarse un par de momentos libres en su ajetreada rutina laboral para escuchar a conciencia la “nueva” obra del Café Tacvba denominada “Un Segundo”.

Las expectativas son muchas y tal como ha sucedido con los últimos 3 ejercicios que ‘N’ ha realizado religiosamente, este no logra encontrar eso que ha estado buscando con vehemencia.

Se trata de una grabación en acústico que pone a Café Tacvba de nueva cuenta donde nadie más ha estado, en la punta de lanza al denominarse como la primer banda latina a la que la cadena MTV busca por segunda ocasión para grabar un segundo MTV Unplugged, de ahí el nombre de la grabación que se trata de un curioso juego de palabras denominado “Un Segundo” MTV Unplugged.

Las cosas han cambiado en 25 años de historia, y ahora ‘N’ no tiene que realizar el ritual del cual era muy gustoso, que era acudir a una tienda a buscar en formato físico un objeto que atesorará por el resto de su vida (al menos eso se propone) y colocarlo en algún aparato reproductor, en estos días todo eso se ha olvidado, aunque seguramente lo realizará cuando esté disponible el CD (Sí, aún CD), ahora basta con tomar el teléfono celular en la mano y apretar un “botón” para llegar hasta donde se encuentra disponible esta grabación.

‘N’ busca entre sus cosas los mejores audífonos que tiene en su mochila, los coloca en sus oídos y los conecta mientras pelea con otros personajes similares por un asiento en la línea 1 del Metro de la Ciudad de México.

Logra conseguir un asiento para darse el tiempo de que todo el contexto desaparezca y escuchar Un Segundo MTV Unplugged y hacerse de una opinión.

‘N’ sufre su primer desencanto al encontrarse con una edición de audio en donde nos entregan 17 tracks en solitario, es decir no logra generar la sensación que tanto le gusta a ‘N’ de escuchar un disco “en vivo”, es decir, sentirse ahí dentro de la sala con el artista, seguido de un arte en la tapa que le deja mucho que desear, pues se pierde la presencia del resto de la banda al aparecer en primer y único plano Rubén, aunque agradece que el vocal haya realizado el intento de cubrir la dosis de nostalgia que ‘N’ buscaba al vestir un estampado idéntico al de la primera ocasión en la que grabaron su primer MTV Unplugged.

‘N’ recorre el playlist en toda su extensión, es 1 hora con 20 minutos que repasa en ya 6 o 7 ocasiones en diferentes momentos de su vida, analiza lo que escucha, lo ama, lo odia, lo critica, lo disfruta, lo sueña, lo hace suyo.

Arreglos que distan muchísimo de aquel concierto en el Teatro Ferrocarrilero que rayan en parecer incluso más una banda sonora de película que un concierto del Café Tacvba, incluso caer en el tan en boga recurso del Rock Sinfónico es lo que encuentra en este “disco”, los arreglos no dejan de ser buenos e incluso algunos rayan la sobreproducción, de inicio ‘N’ no sabe que pensar, es renuente a lo que acaba de escuchar, pero haciendo un análisis a profundidad ni siquiera musical sino en lo que Café Tacvba ha representado para la escena del “rock” en México, se da cuenta que ahí está, que si lo busca en su interior, esa esencia de la que se enamoró, sigue presente.

Las comparaciones son inevitables y de inicio ‘N’ piensa, “Me gustó más el primer Unplugged”, pero realizando una comparación no de las canciones evidentemente sino de los momentos y las atmosferas generadas por la banda a lo largo de este Unplugged, es muy similar, rescatan con gran selección de temas, la idiosincrasia de nuestra cultura al montar música de banda, tambora, cilindreros y coros de voces oaxaqueñas logrando así que nuestro México una vez más sea expuesto al mundo a través de sus canciones.

‘N’ ya cerca de la 6a o 7a reproducción logra sentir en sus brazos como los vellos corporales se ponen de pie al escuchar en 3 o 4 momentos cumbres del concierto lo que Café Tacvba representaba para él, esos 3 o 4 momentos los asocia más a los arreglos que se sienten de los músicos invitados como David Byrne y Gustavo Santaolalla, en “El Outsider” y “Olita del Altamar” respectivamente, mismas que se convirtieron en sus momentos favoritos al transformar estos temas en algo muy distinto con las raíces latinas que a estos invitados caracterizan, los otros momentos que ‘N’ disfruta son los viajes a su adolescencia con “Las Batallas/Rarotonga” que no pueden faltar en una celebración de este estilo.

Un viaje más en esta rutina llena de cotidianeidad en nuestro sistema de transporte colectivo hace que ‘N’ le dé una reproducción más a este disco y dictamine que sí, que el disco pese a todo y contra todo, le haya gustado, sin duda no se convertirá en un favorito ni de ‘N’ ni de nadie, pero es un buen recorrido a través de la segunda mitad de la historia del grupo.

Tal vez no se convierta en referente del Café Tacvba pero sin duda deja en alto una vez más su ya muy pesada historia aún y cuando de ella pendamos millones de personas.

‘N’ llega a su lugar de trabajo, retira los audífonos de sus oídos, se escucha el silencio característico de una oficina, percibe el aroma a café que predomina, pone pausa en su celular, guarda sus audífonos, prende su computadora y comienza a escribir.

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GL
Inge, papá y esposo, y cuando se puede escucho música

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