Muchas veces, cuando nos remontamos a los recuerdos de la niñez, inherentemente les ponemos música. Algunas canciones las llevamos tatuadas en la mente y a medida que vamos creciendo, empezamos este rito de entender la letra, disfrutarla y cantarla a todo pulmón cual lobo aullando a la luna. Y es que, en la cultura mexicana, los principales culpables de que estemos como la llorona pidiendo por sus hijos son: el recién fallecido príncipe de la canción, José José y, cómo no, los jefes de jefes, los Tigres del Norte.

No hay mexicano que no se sepa una estrofa o una rola de los Tigres del Norte, son el padre nuestro, el evangelio según Jorge, Luis, Hernán, Eduardo u Óscar, de esta misa llamada vida. Y, como siempre hay un mexicano en cualquier parte del mundo, escuchar a los jefes de jefes, aunque estés lejos de casa o en las circunstancias más críticas, te hace sentir que perteneces a un lugar, que perteneces a una nación que te cobija y espera tu regreso.

A principios de esta década, lanzaron un unplugged épico donde colaboraron Calle 13, Zack de la Rocha, Andrés Calamaro, y otros más, teniendo como resultado una combinación bastante interesante y memorable al ver representadas varias causas sociales en forma de canciones. A casi una década de aquél disco épico, lanzan otro en vivo, esta vez, rindiendo tributo a Johnny Cash y la majestuosa presentación que ofreció hace 50 años en la prisión de Folsom, California.

Hace 50 años, el concierto de «Yani Cæsh» (como lo pronuncian ellos), puso sobre la mesa de discusión, temas delicados para las circunstancias de la época, como lo son las personas en prisión, los marginados de ese tiempo, que, a palabras de los Tigres del Norte, «se perdieron en el camino y han sido olvidados». Hoy, la agrupación de Mocorito, Sinaloa, lleva este contexto a la sociedad actual, en la que sus canciones retratan la vida de muchos migrantes que extrañan sus países de origen y que tal vez no puedan regresar a ellos.

La redención, arrepentimiento, la injusticia y la música son los protagonistas de este documental realizado por Netflix en colaboración con los Tigres del Norte y la familia de Johnny Cash que, como dato curioso, eligió a los jefes de jefes de entre más de 50 agrupaciones para realizar este concierto. Y más allá del eterno debate filosófico entre si el humano es malo por naturaleza y la vida en sociedad le ayuda a reformarse, o si el humano es bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompe, y cómo en una instancia encargada de vigilar y castigar (desde el punto de vista foucaultiano) el comportamiento para volver dóciles a los encerrados ahí y los normaliza ante la sociedad, es importante destacar la labor y la trayectoria de uno de los grupos más longevos arriba de los escenarios, pues también celebran su 50 aniversario del primer concierto ofrecido fuera de México que, curiosamente, también fue en una prisión de los Ángeles.

Con esta presentación, los Tigres del Norte se suman a BB King, El Tri, Gustavo Cordera, hasta a Metallica (aunque ese concierto es de chocolate porque sólo salió el video de St. Anger), de entre los artistas que ofrecieron luz y un poco de diversión a los presos de diversas cárceles del mundo.

No hay que perder la oportunidad de echarle un vistazo a este concierto/documental para recordar un poco la niñez con esas canciones y también para empatizar con las vidas de los demás, porque al final, pertenecemos a una sociedad y entender los problemas que aquejan a la misma, puede ayudar a una mejor convivencia.

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Iris Suárez
Antihéroe mexica.

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