Junio es el mes LGTBQ+, una de las minorías más importante del mundo celebra su orgullo en distintas ciudades del planeta marchando (y mezclando alegría con rebeldía), al ritmo de canciones que a través de los años han adoptado como himnos. Toca destacar la importancia que tuvo la música en la historia de esta comunidad como elemento de aceptación, autoestima, de celebración de la sexualidad, la libertad y el amor.

Musicalmente, desde hace ya algunos años, vivimos una era de revolución LGTBQ+, no es raro que los nuevos ídolos de las generaciones “Millennials” y “Centennials” , con mucha actitud y poca vergüenza, hayan convertido sus orientaciones sexuales y sus identidades de género en un elemento clave para definirse como artistas: chicos y chicas haciendo pop que luce y que suena “Queer”. La lista es larga: St. Vincent, Janelle Monaé , MUNA, MNEK, Zolita y Against Me!, Sam Smith, Years & Years. En nuestra región tenemos a Javiera Mena, Esteman, Álex Anwandter, Algora y un nutrido etcétera. 

Hoy en día, ya casi no causa mucha caspa la aparición de una canción abiertamente Lgtbq+ y esta apertura es muy propia de estos tiempos.

Pero antes las cosas no fueron tan de color de rosa.

Dancing in the Dark

Hace 100 años aparecía en Alemania una canción a los que muchos consideran el primer himno Gay de la historia de la música moderna: “Das Lila Lied” (“La Canción Violeta”) una canción escrita en 1920 que hablaba del ideal de la igualdad: “Ahora somos distintos a los demás, // que solo han amado al dictado de la moral”, “pero pronto –ya lo veréis– // brillará nuestro sol también de noche. // Entonces habremos alcanzado los mismos derechos. // No sufrimos, ¡somos sufridos!”.

A pesar de esa pequeña llamarada, el resto del siglo XX no fue nada gentil con la comunidad Gay, pues serlo abiertamente no era políticamente correcto en ningún campo y por ello fue muy escasa la producción de canciones con temática homosexual, que los hubo pues sí, pero la mayoría tenían letras ambiguas para escapar a la censura, podemos mencionar en este rubro a “Secret Love” de Doris Day (1953), “Noche de Fallas” de Antonio Amaya (1961), “Friends” de Bette Midler (1972) o “Pensiero Stupendo” de Patty Bravo (1978).

Eran voces que se dejaban oír dentro de aquel entonces, oscuro clóset.

Fiebre de Sábado

La revuelta de Stonewall del año 69 significó el gran estallido de la comunidad gay en contra del sistema que perseguía a personas no normativas (homosexuales, personas racializadas). Esto acontecimiento, unido a la revolución sexual de inicios de los 70’s, fue el inicio de un gran cambio social.

Fueron también años de apogeo del Glam Rock, artistas de todos los rincones del Pop como David Bowie, Roxy Music o Gary Glitter pusieron de moda los extravagantes trajes y looks andróginos, rostros a maquillarse de mucho color, y purpurina. Esto sirvió para dar mayor visibilidad a una nueva ola de artistas “no normativos” y sentar las bases de como luciría el Pop de los 80’s.

A nivel musical, la aparición de la música disco en la segunda mitad de los 70’s, convierte a las discotecas en ambientes libre de prejuicios para la comunidad gay, el desenfreno de la época hizo que las letras de las canciones perdieran el rubor pre-adolescente; por ejemplo, en “I Love The Nighlife” de Anita Bridges del 78 nos dice: “Llegué al boogie, a la discoteca Yeah! // Por favor no me hables de amor esta noche, // quiero ir a donde la gente baila, ¡Quiero algo de acción, quiero vivir!”. en el año 79 “I Will Survive” de Gloria Gaynor declaraba fortaleza: “Oh No, yo sobreviviré, // mientras sepa como amar sé que seguiré con vida. // Tengo toda mi vida por vivir y tengo todo mi amor por dar y yo sobreviviré”.  Mientras en “I´m Coming Out” de Diana Ross de 1980, había llegado el momento de salir del closet: “Ha llegado el momento para mi… // Para salir del caparazón, tengo que gritar… Que Voy a salir…// Tengo que mostrarle al mundo, todo lo que quiero ser”.

Sombra aquí… Sombra allá

Los 80’s fue la época dorada del POP, década no solo de maravillosas melodías sino también de atrevimiento en el aspecto visual por parte de grupos y solistas. Gente como Dead Or Alive, Culture Club, Duran Duran, A Flock a Seagulls, Prince o Grace Jones jugaban con el look andrógino llevándolo al límite.

Pero ese ambiguo jugueteo fue un tema más de forma que de fondo, las letras seguían hablando en su mayoría de amor hacia el sexo opuesto. El pop anglosajón mainstream estaba diseñado para la diversión casi exclusiva del publico hetero. No había aún muchos referentes gays en la música de aquellos años con los cuales identificarse plenamente.

Fue además una época particularmente difícil para la comunidad Gay que seguía peleando en las calles, con lamentables bajas a causa del SIDA y sufriendo estigma social por culpa de esta enfermedad.

Life in Plastic, It’s Fantastic!

Los 90’s fueron más tolerantes, tanto así que ante el auge de la música Dance y el boom de las discotecas, la industria musical empezó a ver al público Gay como un nuevo nicho para explotar.

La industria discográfica (no es casualidad), fue más receptiva con el público gay, aunque con finalidades más bien monetarias antes de ofrecer un espacio de redención o de derecho a la libertad de expresión homosexual.

Porque fue en la radio, tv y sobre todo en las pistas de baile, donde la sección más relajada de la comunidad gay buscó sus modelos a seguir y la industria nutría esa necesidad con productos alegres y bonitos como Aqua, Vengaboys, A*Teens y demás yerbas.

Esa fórmula ha servido para beneficiar a ambos involucrados. Incluso artistas pop consolidados, salieron beneficiados de este canje (aconsejados por intuitivos managers que vieron la fidelidad del publico gay con sus ídolos).

Haciendo un balance y agradeciendo la buena voluntad (hay que reconocer que dichos artistas pop a pesar de ser heterosexuales, contribuyeron a abrir puentes de simpatía y tolerancia hacia la comunidad LGTB), pero estamos hablando al fin y al cabo de gente que no son y ni han vivido las penurias de la comunidad homosexual… ¿Igual podemos llamar a (por ejemplo) Thalia, Madonna, Kylie Minogue, Cher o Paulina Rubio (así sean muy friendly con sus fans gays), voces de una comunidad homosexual sin tener esa orientación?

*La Revolución Sexual

El movimiento LGTBQ+ y de la música “Queer” (llamémoslo así), se ha fortalecido gracias en gran parte a la generación nacida en el Siglo XXI, los hijos del internet han encontrado en las redes, las voces que los representes y hagan visibles su sentir.

En las profundidades de internet, esta generación Sub 20 (un estudio publicado en “The Telegraph” determinó que un 34% de jóvenes no se considera exclusivamente heterosexual) acceden a información que no hallan en otros lados y eso hace que generen lazos de pertenencia.

Y es que lo mejor que le puede suceder a un adolescente que encontrar a un desconocido online que sienta igual, es encontrar a un músico en ascenso que pueda contarlo en sus letras y mostrarlo en sus videos. Aquí ya no hay artistas prefabricados que se suben al coche, son personas reales y sobre todo muy críticas.

Las posibilidades que otorga internet a los nuevos artistas de saltar a la masividad gracias a sus fans virtuales y al streaming hace que todos podamos sentirnos identificados y representados.

Con el pasar de los años, salir del closet ya no es la experiencia traumática de hace décadas y aunque el presente está todavía muy lejos de ser de color de rosa, al menos la comunidad gay ha logrado grandes avances, cada vez tiene muchos más espacios y voces para contar sus verdades y musicalmente está ayudando gratamente a renovar el Pop y la música en general.

Este año pandémico las calles no se llenarán de los colores del arcoíris a finales de Junio, pero igual estamos frente a una comunidad fuerte que seguirá dando guerra buscando igualdad y respeto frente a un sistema lleno de anacrónicos líderes y a la gente que aún no entiende que las diferencia lejos de destruirnos nos nutre como sociedad.

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